
El año pasado en primavera notamos que varias golondrinas
habían elegido el techo de nuestro patio trasero para construir
su nido. Yo contenta, veía día a día crecer el nidito, y luego con
asombro y desasosiego vimos que algo no marchaba bien. Se las
veía ir y venir muy nerviosas hasta que nos dimos cuenta que el
problema era que unos gorriones les habían usurpado su casita.
Total, que después de varios días de avatares el pobre nido
terminó en el suelo. La semana pasada ante nuestro asombro,
vimos retornar a las golondrinas y otra vez han construido su
casita, espero que ahora todo marche mejor.
Hace ya varios años se me ocurrió hacer una casita y colgarla de
la rama de una encina para que anidaran los pajaritos del lugar.
Le pinté las paredes de blanco y el techo rojo y no había forma.
No se fijaban en ella, hasta que este fin de semana vi que
estaba ocupada. El paso del tiempo la ha ido carcomiendo y
ahora está camuflada en el paisaje. Seguramente no la habitaron
antes porque la pinté con unos colores muy llamativos. Tengo
pensado hacer tres o cuatro casitas más pero esta vez las
pintaré como la ropa de camuflaje del ejército. Ya les contaré
qué es lo que pasa.