
Parece mentira pero ya se han ido. El tiempo como siempre ha
volado. La verdad es que no me puedo quejar porque intenté
aprovechar el tiempo al máximo. Tuve pocos días porque todo lo
dejo para agosto, tanto que tendría que tener 60 días, me ha
quedado mucho por hacer pero de todas maneras me ha
cundido. Estuve unos días en el pueblo cuidando mis flores y con
mis perros. No tengo que olvidar a Milo que es mi gatito y cada
día está más mimoso. De a poco iré presentándoselos. Estoy muy
orgullosa de mis plantas pero mis disgustos me llevo porque
aunque he tratado de cuidarlas lo mejor que he podido algunas
se han estropeado. Yo no sé qué pasa pero las plantas en
verano sufren muchísimo, sobre todo las rosas, que los pimpollos
no terminan de abrir, se queman como si se les pusiera un cerillo
y la verdad que con estos soles tan grandes el jardín está como
de capa caída.
La foto que veis, aunque les parezca mentira, son cactus que he
plantado de semillas (de esos sobrecitos que se compran en el
supermercado). Están increíbles, no me imaginaba que iban a
crecer tanto.
Espero que ustedes hayan pasado un hermoso verano y que
hayan recargado las pilas para continuar en la brecha.